29/6/09

Soy único, paga más por mi.

Yo soy dado a leer muchas revistas y artículos, y casi todo lo que caiga en mis manos referente a lo que me guste, es una manera que tengo de permanecer actualizado y al pie del cañón. Normalmente suelo estar más o menos de acuerdo con las prácticas que suelo encontrarme en dichas revistas o artículos, pero hay veces que me hacen preguntarme cuando alguien puede perder el sentido común y la humanidad que todos se nos presupone cuando entras a trabajar en una empresa y diriges su departamento de marketing.


Sé que he salido de la facultad recientemente, puede que por eso conserve algo de ese sentimiento humanoide. Desde que empezó la crisis en estas revistas no se deja de hablar de las marcas blancas como un posible salvación, tanto para los clientes como para las empresas, para no dejar sus cuentas corrientes en negativo. Totalmente de acuerdo en eso, para los clientes es una manera de encontrar calidad a precios bajos y para las empresas puede ser uno nuevo filón por desarrollar. Pero entonces llegó Danone y su "somos únicos, no fabricamos para otras marcas". Y tras los yogures vinieron otros productos que se querian defender de las marcas blancas identificandose y diferenciandose claramente. En ese momento hubo un cambio radical en las revistas, ya no se hablaba de marcas blancas, ahora se hablaba de diferencianción, de posicionamiento, de justificación del gasto superior por parte del cliente. Y aquí es donde debería de haber saltado la alarma. Señoras y señores, no olvidemos una cosa: ustedes estarán tan ricamente en sus despachos con contratos fijos y aire acondicionado, pero el resto de la sociedad las está pasando canutas para pagar la hipoteca, las letras del coche o el instituto de la prole. No existe justificación alguna para que en tiempos de crisis ustedes pretendan que los consumidores paguen un precio alto cuando, no solo puedan, sino que deban y no se puedan permitir otra cosa, comprar a precios más bajos.
Intentar llorar que las marcas blancas les están robando cuota de mercado, que van a tener pérdidas, que tienen que aguantar a base de oleadas de marketing es, como poco, de inhumano y rastrero. Justificar que los de abajo se tengan que apretar el cinturón para que los de arriba se los aflojen es de delito penal. A veces pienso que se pierde la humanidad y a veces que inteligencia. Menos mal que hay empresas que parece que ya se han dado cuenta y no se gastan millones en imprimir mensajes en los reversos de las tapaderas de yogures, aumentando sus deudas, y rebajan sus precios o crean ofertas. Que a fin de cuentas la gente no se pasa a las marcas blancas por calidad, si no por precio. Y Mercadona seguirá siendo la empresa estrella con sus productos a muy buen precio mientras que las grandes empresas no rebajen sus gastos, su margen o su filosofía de el cliente siempre tiene la razón, pero mientras se dé cuenta de eso, saquemosle todo lo que podamos.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

desgraciadamente el mundo es asi, y ese tipo de publicidad funciona muy bien y cierto tipo de gente

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